El moderno Luna Park: un viaje iniciático para cumpir ritos colectivos de paesaje.

La historia.
Al final del Ochocientos, la Feria y el Luna park divinieron dos realidades lejanas entre ellos y muy distintas. Protagonista de la Feria fue el hombre, con su abilidad y su cretividad; dominadora del Luna park era el tiovivo, una máquina de movimientos rápidos e imprevisible. El Luna park se impuse muy rápido porque respondía a las exigencias de un nuevo público, que buscaba velocidad y emociones muy fuertes. La sala quiere jugar con este contraste, el visitante puede admirar fotografías de la época, donde predomina el elemento humano, e imagenes recientes, en que impresionan en particular los elementos exteriores y vistosos de las varias atracciones, como el movimiento, las luces, los colores, el clamor.

Pero algo muy antiguo está aún en el moderno Luna park: esto es una especie de rito colectivo con la función del viaje iniciatico. ¿En que sentido? Hoy por mucha gente, subir a un tiovivo, con su movimientos vortiginosos y exasperantes, representaba un verdadero desfío. Es una prueba de coraje, como todas las que a travée de las cuales el hombre ha querido demostrar su capacidad de coordinar las emociones y, en particular, de saber vencer su miedos más profundos.

Sala del Luna Park.
Aquí las imagenes de las atracciones más modernas y llenas de significado: Montaña rusa, hoy llamada Roller coaster, como el Vortex y lo Sky Streak, los laberintes, los trenes y los castillos fantasma, los túnel de las brujas, los pólipos gigantes: no sólo sencillos tiovivos, sino auténticos desafíos a las leyes de la naturaleza, en que el hombre se somete para demostrar de haber vencido todos su miedos y por fin para disfrutar de una más elevada consideración personal y social.

El tiovivo: de los antiguos juegos rituales de las sociedades agrarias a las modernas máquinas de vertigen hiper-tecnológicas

Hoy el Luna park es el símbolo del nuestro tiempo: rápido y vortigoso. Una parte de esta sala del museo quiere dirigir el visitante a reconsiderar el fenómeno y a mirarlo con nueva luz. En efecto; cada tiovivo, también las más modernas máquinas de vértigo, tiene su historia. En origen siempre hay un hombre que la pensó, estudió, proyectó y contruyó, con la ayuda de los hombres con experiencia y que antes él han construido atracciones similares. Cada tiovivo, es el punto de llegada de un largo proceso evolutivo, que tiene origen en los mitos y en los ritos de las sociedades agrarias de los tiempos más lejanos.